lunes, 13 de noviembre de 2023

La realidad de la informalidad en el Perú previo a su bicentenario

La realidad de la informalidad en el Perú es un tema muy controversial , ya que abarca muchas situaciones y  esta conformada mayormente por las clases sociales menos favorecidas, esas personas que no tienen una oportunidad de trabajo estable y no porque no quieran, sino porque los puestos de trabajo son mucho menores a los requeridos, un claro ejemplo hay 3 veces más cantidad de personas que de empleos, por lo que las que no llegan a conseguir un trabajo formal tiene que ver la manera de salir adelante y  les resulta más fácil estar en ese lado de la sociedad porque no tienen que pagar impuestos, pero eso también tiene su lado negativo como que no pueden acceder a los beneficios  que ofrece un trabajo legal. Sumándole a esto que quienes pertenecen a este grupo y se dedican al comercio suelen ocupar las zonas públicas (calles, centros, parque) que son para ser usados por la sociedad y disfrutar de ello, no solo eso sino que la infraestructura se daña y no hay una contribución equitativa para repararla. 

Es cierto que hay muchas trabas para que las empresas pequeñas o en crecimiento decidan ser formales y una idea que se viene sugiriendo es que sea más fácil la manera la parte legal, aunque esto ya se intentó anteriormente en 1990 y el 2000 y no dieron los resultados que se esperaban, pero creo que principalmente se debió a que las personas se acostumbraron y acentuaron a trabajar de manera informal y sin preocupaciones. Frente a esta problemática se planteó incluso reducir el sueldo de los trabajadores formales para que alcancé para contratar más, pero esto no seria nada justo, solo causaría inconformidad.

La realidad de la informalidad en Perú, en el umbral del bicentenario del país, sigue siendo un problema complejo que afecta a los segmentos más desfavorecidos de la sociedad. La falta de oportunidades de empleo estable ha llevado a que un segmento importante de la sociedad elija el sector informal de la economía no por elección sino por necesidad. La triste realidad es que en el país hay tres veces más personas que tienen empleos formales y quienes no pueden acceder a un trabajo legal se encuentran en una encrucijada difícil. Si bien la informalidad puede parecer una forma más fácil de sobrevivir en una sociedad con recursos limitados, conlleva importantes desventajas, como la exclusión de las prestaciones laborales y la falta de acceso a servicios sociales básicos. Al tratar de ganarse la vida, los trabajadores informales a menudo ocupan espacios públicos que deberían reservarse para el disfrute y beneficio de toda la comunidad. Este abuso del espacio público no sólo afecta la convivencia sino que también destruye infraestructura sin contribuir a su adecuada reparación. 

A lo largo de los años, se han implementado diversas estrategias para promover la formalización de empresas pequeñas y en crecimiento. Sin embargo, estos esfuerzos no dieron los resultados esperados. El principal obstáculo sigue siendo la complejidad de los procedimientos legales y la carga fiscal. Reducir los salarios de los funcionarios públicos para crear más puestos de trabajo oficiales no es una solución justa ni eficaz, sino que sólo provoca insatisfacción. 

El empleo informal en el Perú no es un problema que pueda resolverse de la noche a la mañana. Esto requiere un enfoque integrado que combine la simplificación de los procesos regulatorios con la creación de empleos de alta calidad. Además, se necesitan esfuerzos continuos para educar al público sobre los beneficios del empleo formal y las consecuencias a largo plazo del empleo informal. A medida que el país se acerca a su 200 aniversario, abordar la informalidad debe convertirse en una máxima prioridad para construir una sociedad más justa, equitativa y próspera para todos los ciudadanos.


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